Qué imagen viene a tu cabeza cuando lees la palabra “meditar”? Seguro la típica de una persona sentada en flor de loto, con la espalda recta, los ojos cerrados y el mudra del conocimiento, el Jñana Mudra, esa postura de las manos que hacen un círculo con el dedo pulgar y el dedo índice mientras el resto de los dedos están extendidos sobre las rodillas. Quizá hasta imagines algún halo de color en tu imagen o evoques el mantra “Ommmmmmm”.

Para flyer meditacion

La realidad es que sólo a algunas personas les da el cuerpo para sentarse en flor de loto, que sólo unas pocas saben por qué ponemos las manos así en automático cuando escuchamos “meditar”, que no todas saben qué significa “Ommmmmm” y sólo otras pocas cuentan con el tiempo y la disciplina suficientes para dedicar unos minutos diarios a la meditación.

¡Ah!, y meditar tampoco se trata de poner la mente en blanco -aunque es una de las muchas técnicas que existen-, sino de salirte de ti misma para observar tus pensamientos que van y vienen sin enfocarte en ninguno de ellos, sin criticarlos y sin juzgarlos. Fácil de decir, difícil de hacer…

Y si encima piensas que para meditar necesitas estar en una habitación llena de velas, de inciensos, vestir de blanco, estar en la playa, en el bosque o en soledad, más bien no vas a comenzar nunca. Es más: para best-dressed-lady-in-torontomeditar no necesitas ni estar sentada, mucho menos en flor de loto.

Mientras caminas puedes meditar. No importa a dónde vayas, sólo haz conciencia de lo que ocurre en tu cuerpo mientras caminas: qué músculos se mueven, cómo es la textura de tus zapatos, qué postura adquieren tus manos y cómo estás respirando. Escucha tu respiración mientras caminas y entonces sí, observa tus pensamientos (ojo al cruzar las calles!).

Mientras vas en el subte, tren o colectivo puedes meditar! Aquí es más sencillo. Si vas sentada o parada, deja el celular tranquilo y comienza por hacerte consciente de tu cuerpo: dónde están las tensiones?, duele algo?, estás molesta?, estresada?, cómo estás física y emocionalmente? A pesar del ruido alrededor, ánclate en tu respiración hasta que puedas concentrarte en tus pensamientos. No necesitas cerrar los ojos, pero si puedes, adelante!

Mientras cocinas puedes meditar. Esta práctica me gusta mucho porque impregna a los alimentos de otra energía. Prueba poner música de meditación mientras lloras con la cebolla o pelas las papas, y en lugar pretty-lady-cookin_2955992bde pensar en los platos que tendrás que lavar al terminar, concéntrate en las texturas de los alimentos, en las sensaciones de tus manos, en las temperaturas. De nuevo, a través del anclaje de tu respiración, pasa a tus pensamientos. Especialmente si entre tus muchas habilidades, cocinar excelentemente no figura, esta práctica aligera la tarea y la hace más disfrutable.

Claro que lo ideal es dedicar a la meditación un espacio y un tiempo en tu vida, pero por algún lado hay que empezar. Así que déjate de pretextos y ya comienza a meditar!

Fuente: http://www.paratimujer.us/

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1 Comment
  1. María Mercedes

    Es lo que trato de hacer mientras voy en el tren o colectivo, relajarme, dejar de mirar hacia afuera y concentrarme con los ojos cerrados en lo que va sucediendo en el momento presente, ruidos que van y vienen, pensamientos que entran y salen, sin engancharme, tarea costosa… Espero que eso sea meditar….

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