Reseña para reflexionar…

Tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue…

Me mandas a dormir con medicinas, me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días a día, taparme, sellarsíntomame, callarme…

¿Vas comprendiendo?? Para ti, yo, el síntoma, soy “La Enfermedad”… Qué cosa más absurda! No confundas las cosas… Vas al médico y pagas por docenas de consultas… Gastas dinero en medicamento tras medicamento… y sólo para callarme… Yo no soy la enfermedad… soy el síntoma.

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?
La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad… y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte.

Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: “por qué apareció este síntoma en mi vida”, “qué querrá decirme”?, ¿por qué está apareciendo este síntoma ahora?, ¿qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?.

Por favor, toma conciencia, reflexiona y actúa.

Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atte, El síntoma.

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