El deltoides es el músculo que forma la “bola del hombro”. Es un músculo ancho, voluminoso, que abarca la cara anterior, lateral y posterior del hombro. Es un músculo potente que se encuentra en una articulación débil (recordemos que el hombro es muy móvil, pero inestable).

Las fibras musculares del deltoides se estructuran en tres fascículos:

Clavicular (anterior): Inserta en la clavícula, y participa en los movimientos de rotación interna y flexión de hombro (elevar el brazo hacia delante).

Espinal (posterior): Inserta en la espina de la escápula, y participa en los movimientos de rotación externa y extensión (elevar el brazo hacia atrás).

Acromial: Inserta en el acrómion (relieve óseo de la escápula) y participa en la separación (abducción de hombro). Es el principal músculo separador, el más potente.

Estas fibras descienden y se unen en un tendón común que inserta en la parte lateral del húmero, en la llamada V o impresión deltoidea. Inervado por el nervio llamado axilar o circunflejo. Recibe aporte sanguíneo de la arte05 - Deltoides -porción posterior, lleva el brazo hacia atrás en posición horizontalria circunfleja posterior.

El deltoides es un músculo voluminoso que interviene en muchos movimientos, por tanto, es es necesario trabajarlo de formas diferentes, para entrenar los tres fascículos de fibras y conseguir un crecimiento muscular uniforme.

Hay que tener en cuenta que, si bien es saludable potenciar este músculo, puesto que ayuda a dar estabilidad a la articulación y a que soporte mejor los esfuerzos, no se debe abusar de la potenciación del deltoides sin trabajar también el resto de musculatura, principalmente el manguito de los rotadores.

Los músculos que forman el manguito de los rotadores se encargan de dar estabilidad a la articulación. Actúan abrazando la cabeza del húmero, ayudando a que se mantenga en su posición. Si el deltoides se potencia en exceso olvidando el entrenamiento de los músculos del manguito, la tracción del deltoides elevaría la cabeza del húmero, aumentando el riesgo de lesión del manguito (sobre todo del tendón del músculo supraespinoso).

Al trabajar el deltoides, al igual que cualquier otro músculo o grupo muscular, hay que hacerlo con inteligencia, variando los ejercicios para aumentar la solicitación de fibras. Además, es necesario entrenar también de forma adecuada a la musculatura accesoria (que ayudan a realizar ese mismo movimiento) y antagonista (que realiza el movimiento contrario).

Un entrenamiento centrado en un solo músculo generará un desequilibrio que puede llegar a ocasionar problemas. En el caso concreto del hombro, que es tan móvil e inestable, es todavía más importante tener siempre presente que el entrenamiento debe ser equilibrado, sin sobre-esfuerzos y sin olvidar al resto de músculos de la zona.

Funciones:

Al encontrarse la parte anterior (clavicular) del deltoides, el brazo se levanta hacia delante, realiza la anteflexión; la contracción de parte posterior (escapular) provoca el movimiento contrario, la retroflexión. La contracción de la parte media, acromial, o de todo el músculo en conjunto provoca la abducción del brazo, o sea, su alejamiento del tronco hasta el nivel horizontal. Todos estos movimientos tienen lugar en la articulación humeral. Cuando como resultado del apoyo del húmero en la bóveda articular el movimiento es frenado, la elevación ulterior del brazo por encima del nivel horizontal se efectúa con la cooperación de los músculos del cinturón del miembro superior y del dorso insertado en la escápula.

Prácticamente van a ser todas las del hombro:

  • Flexión – extensión.
  • Abducción – aducción.
  • Rotación interna – externa.

Esto es debido a su múltiple inervación y a la contracción de las partes necesarias que vayan a realizar la acción (1/3 superior son abductoras y el 2/3 inferior aductoras).

Las funciones son distintas para cada parte y va a depender del grupo de fibras que actúe:

  • La porción clavicular: es flexora, ligeramente abductora y rotadora interna.
  • La porción acromial: es abductora.
  • La porción espinal: tiene más fibras superiores que son abductoras, unas fibras medias o inferiores que son aductoras y rotadoras externas. Todas las fibras espinales son extensoras.

Pero existe otro criterio; la concadenación: conforme se realice la abducción, las fibras de los 2/3 inferiores van ascendiendo respecto al eje sagital, contrayéndose y convirtiéndose en abductoras. A partir de los 90º, la mayoría de las fibras pasan por encima del eje sagital y se contraen produciendo abducción.

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